Todos los días, sin darnos cuenta porque es habitual en nuestro día a día, nos encontramos rodeados por muchos escritos impresos. Una gran parte de la información que vemos está impresa en distintos tipos de papel y de impresión, apenas nos damos cuenta de la diferencia porque no prestamos atención a ello, nos fijamos en la información. Sin embargo, lo que no percibimos conscientemente es que nuestro cerebro recibe la información de distinta forma dependiendo del tipo de letra, color, impresión y soporte en el que nos la ofrecen. Estos detalles sí los saben los profesionales. Cada mensaje tiene su canal y su medio de transporte, en este caso el papel es la base que se nos presenta a la vista y por lo tanto al cerebro.
Pero la información que recibimos a diario no solo es escrita, en ocasiones nuestro cerebro retiene por más tiempo una imagen que un mensaje. En ese caso el mensaje en sí es la imagen y, si esta es buena y nítida, no necesitamos palabras para comprenderla. Los logos de las marcas se basan en ese principio: asociamos una imagen, por su forma y color, al producto.
En las imágenes impresas, ya sea en textil, cerámica, papel u otro soporte, la sublimación es una parte muy importante para conseguir una gran calidad en el resultado final. Una buena imagen puede estropearse sin una técnica adecuada para su impresión. La sublimación consiste en pasar de estado sólido a gaseoso sin pasar por el estado líquido. De ese modo, se imprimen camisetas que contengan un 75% de poliéster, tazas, fotografías o cualquier otro material que esté revestido con una capa de poliéster o tratado específicamente para la sublimación.
Para conseguir que la imagen quede impresa se utilizan impresoras especiales para sublimación y papel de sublimación. La impresión se realiza a través del calor, dependiendo del objeto será necesaria un tipo de impresora distinta.
¿Qué es el papel de sublimación?
Este tipo de papel tiene unas características más parecidas al papel fotográfico y distinto a los papeles que se usan normalmente para imprimir. Cuenta con un recubrimiento que lo vuelve anti-adherente; de esta manera, y por el calor necesario para la sublimación, no se funde con el material al que va a ir impresa la imagen finalmente. También está tratado para que conserve una gran cantidad de tinta en su superficie y de esta manera absorbe una pequeña cantidad, de ese modo puede transferir la tinta en su totalidad al material en el que va a quedar impresa la imagen.
¿Para qué sirve el papel de sublimación?
El papel de sublimación transporta la tinta hasta el objeto en el que va a quedar impreso el dibujo a través de la temperatura y la presión. En él se imprime la imagen y después, a través de él y con una impresora especial para sublimar, la imagen se transfiere a la superficie elegida.
Para conseguir la máxima calidad en la definición de la imagen un buen papel de sublimación debe poder mantener los puntos de tinta más próximos unos a otros y estos deben ser lo más pequeños posibles, también deben permitir un secado rápido.
Tipos de papel de sublimación
Dependiendo del material a transferir será necesario un papel de sublimación de más alta calidad que otros. Los de mayor calidad disponen de un recubrimiento formado por una base de silicato con un diseño de rejilla ideado para que el pigmento de la tinta quede fijado en su totalidad en la superficie del papel. Al aplicar calor sobre este la cantidad de tinta que se transfiere al material es mayor. De este modo no se necesita una alta temperatura ni presión. Estos papeles están indicados para prendas textiles ya este material no soporta altas temperaturas.
Otros tipos de papeles de sublimación cuentan con un recubrimiento con las mismas características pero menos elaborado por lo que la cantidad de transferencia de tinta es menor; así, es necesario utilizar una temperatura más alta, mayor presión y más tiempo. Se utilizan en superficies como piedra, cerámica, metal, cristal, madera u otras superficies resistentes.
Para cada tipo de material es necesario contar con el papel de sublimación adecuado, de ese modo se consigue un resultado final de calidad y se ahorra en energía, tinta y tiempo. También se protegen los materiales delicados evitando que se deterioren y por lo tanto tener que reponerlos.
Cómo cuidar el papel sublimación
Como todos los materiales de los que se espera recibir la máxima calidad, el papel de sublimación requiere de unos cuidados para que no se deteriore. En este caso se trata solo de prestar atención al lugar en el que es guardado: este debe ser seco, el papel debe conservarse en el mismo tipo de envoltorio en el que se ha adquirido y estar alejado de la humedad.
El tipo de impresión ha de ser el adecuado para el papel, la impresión en alta resolución en un papel que no lo soporte hará que se desperdicie la tinta y se estropee el papel.



